El llanto a veces viene en pequeñas ráfagas intensas, inhumanas. A veces dramáticas, otras sin esperarlo y en silencio. La idea es tratar de encontrar ese tan famoso y preciado “control mental”, y sacar la felicidad de adentro, aunque esté bien profunda y escondida.

Te regalaré mi libro que nunca escribiré, y te perfumaré con rosas de mi jardín de amapolas. Te acecharé de noche en las mañanas de frío, y me alejaré de tu lado cuando estemos dormidos. Silenciaré tu boca con besos a la distancia, cancelaré los abrazos cuando estemos abrazados. Te daré tanto y tanto que no sentirás mi presencia.


¿Qué es la felicidad? Posiblemente poder sentarnos en nuestro auto del año. Quizás saber que en un par de años terminamos con nuestro esfuerzo de pagar la casa. a veces, felicidad es ver nuestros hijos crecidos, responsables por su vida, familia y trabajo. Porque entran a la Universidad. Porque se convierten en un buen ejemplo en la iglesia. Felicidad a veces es gritar un gol de nuestro equipo preferido. Poder sacar ese trabajo que tanto nos angustia. Que nuestro jefe nos dé una palmada en el hombro y nos nombre en una junta. Pero quiero contarles de la otra felicidad.La mía. ¿Saben cual es?: Es tan sencilla que posiblemente a todos se les haya pasado por alto:

Mi felicidad consta en levantarme cada mañana vivo, tener un desayuno, un almuerzo y una cena. Poder bañarme dos veces al día. Estar abrigado en invierno y refrigerado en verano. Tener mis hijos y mis nietos a solo un soplo de distancia. Felicidad es tener mi Fe intacta, a pesar de tantos detractores. Felicidad es poder compartir una charla, y respetar las ideas ajenas, sin ofensas, sin tapujos, sin falsa tolerancia…Felicidad es poder compartir, pero de verdad. Y, por último, felicidad es saber que cada día conozco gente nueva que realmente es feliz.

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